Le estoy cogiendo gusto. Mucho. Gusto a la espera. Gusto a la insistencia. Gusto a la paciencia y gusto a las llamadas intempestivas y no esperadas. Gusto a hablar de dinero. Gusto a hacer cábalas. Gusto a romper muchas de las creencias que sobre el negocio tenía hasta ahora.

Yo, que de natural soy muy impaciente, acepté a regañadientes la idea de ir despacio con el proyecto. Dar todos los rodeos necesarios y más. El final puede que sea el mismo pero la experiencia es más larga y al contrario de lo que había previsto, gratificante. Por otro lado y cómo pueden imaginarse, preparar un proyecto y enviarlo a tumba abierta a una cadena es un suicidio artístico. La mayoría de los proyectos o son encargos o adaptaciones o simplemente vienen de empresas o personas con las que las cadenas ya han trabajado antes y en las que (a veces sorprendentemente) siguen confiando.

Uno de los rodeos que no estaba previsto era incluir en el proyecto el compromiso de actores y actrices de primera línea. Pensábamos (si se quiere ingenua o vanidosamente) que la potencia de la historia permitía trabajar con actores no tan conocidos.

Pero entonces apareció ÉL, del que ya les he hablado en alguna que otra ocasión. Y claro, alguna cosa cambió en nuestra mente y la verdad es que durante dos meses he sido incapaz de imaginar una sola secuencia de su personaje sin verlo a él. En éste tiempo, por causas que no vienen al caso y con gran amargura por mi parte se diluyó el contacto hasta desaparecer. Justo hasta  hace un par de noches: Estoy viendo el “lost s05e15” con los niños ya acostados cuando suena el teléfono y en la pantalla aparece su nombre. Fué una conversación corta y no puedo decirles más, sólo que creo que las cosas van a ir bien: Me lo dijo la isla.

PD En estos momentos la pelota está en el tejado de alguien. Y la devolverá, o no, a final de mes.

Un abrazo a los fieles.