Los ritmos a los que están sucediendo las cosas son los que son y no son los nuestros. Ese es nuestro problema y por lo tanto nuestra debe ser la solución.

 

En ningún negocio y en el de la tele tampoco está muy bien visto que ofrezcas al mismo tiempo un proyecto a varios posibles socios. Excepto si pides permiso a las partes, claro. Dicho y hecho. Así que desde ahora esperamos más cosas de más gente que no es lo mismo que esperar el doble.

 

En otro orden de cosas, o en el mismo según se mire, cabe señalar la tensión que empieza a notarse en todos los estamentos de la profesión respecto a las posibilidades de salida de la crisis. En realidad nadie sabe si empezamos la crisis antes o al mismo tiempo que otras actividades. O todavía no la hemos empezado. Ahora mismo está todo muy paradito y teniendo en cuenta que estas son las fechas de mayor producción históricamente la cosa es preocupante. Es cierto que producciones sigue habiendo pero especialmente en los programas de entretenimiento se están reduciendo los costes salvajemente. “Ha llegado la hora de los becarios” que diría “La cosa de los 4F” En cuanto a las series se oye hablar de cancelaciones o “no renovaciones” pero las noticias de nuevas producciones no son tantas como en otros años. Y en septiembre empieza la temporada, eso seguro. A nosotros, de momento y por suerte, no nos va del todo mal e incluso tenemos un par de ofertas para pasadas las vacaciones. Veremos si se concretan.

 

 

Es hora de comprobar aquello de “pase lo que pase, la gente siempre mira la tele”