Si te dedicas a un oficio artístico debes estar dispuesto a aceptar las críticas. Si tratas de colocar un proyecto de serie de televisión se lo tienes que dar a leer a un buen montón de gente. Puedes empezar por tus allegados, luego a conocidos de la profesión, también a analistas de guión (a los que pagas por hacerlo), a bloggers, a inversores, a posibles socios coproductores, a programadores … Y todos te dan una opinión bien intencionada, condicionada por sus propios intereses, conocimientos, afinidades y talentos. Desde luego ninguna de estas personas dispone de la enorme cantidad de información que tienes tú sobre tu obra. Es claro, a una obra de este tipo le dedicas muchísimas horas de lectura, pensamiento, escritura, insomnio, sueño, conversación… y ni el lector más interesado va a ser capaz de captar todos los matices que te parece se desprenden de la lectura/visión del proyecto. No obstante debes estar muy atento a todas aquellas cosas que tú pensabas que estaban y que para ellos han pasado desapercibidas. Es más que probable que no te hayas sabido explicar. Explicarse bien es lo fundamental de un proyecto de televisión. Nadie va a invertir un duro si no lo ve claro. Y no lo va a ver claro si no lo entiende. Y si no lo entiende es que no te has sabido explicar.

 

El problema fundamental que se te plantea a la hora de leer o escuchar las críticas es saber reconocer de toda la información que se te da con cual debes quedarte. Si todo el mundo te señala los mismos errores o lagunas la cosa es fácil de solucionar, pero eso no tiene porque ocurrir. Encerrarte en tu caparazón y defender a capa y espada tu visión de las cosas es una postura absurda pero también lo es ir bandeando al compás de la visión del último que ha leído el proyecto.

 

 

La parte más expuesta a la crítica de un proyecto de serie de televisión (aparte del presupuesto) es el guión del primer episodio. Sobre todo porque es lo que más gente lee. Para leer el tercer, el quinto o el noveno hay que ser muy allegado (pero mucho). Y otros aspectos del proyecto como la dirección de arte, de vestuario, el story board etc son menos sensibles a análisis no muy expertos. Por otro lado es evidente que de cara al espectador el primer episodio es la clave. Si ese no funciona, olvídate de ese giro estupendo del episodio ocho. Y es lógico que todo el mundo le exija mucho a ese guión. Nuestro primer guión no es redondo, pero no lo es, según mi criterio, en la misma medida que los demás aspectos del proyecto, pero es lo que más y más profundos análisis ha recibido. Así que sólo nos queda una: Frenar el avance de escritura (ahora que íbamos lanzados), leer y repasar todas las críticas recibidas y machete o bisturí en mano intentar desbrozar y humildemente volver a colocar el cursor justo después del primer título. Por si acaso.