Un secreto: Al acabar una serie de televisión y después de vaciar los platós, los barremos y en el más grande hacemos un partidillo de futbol o por lo menos unos chutes y regates. No lo sabe casi nadie y espero de ustedes que no lo difundan por ahí. Es el mejor momento de todos. También hay otras tradiciones pero no tan asentadas: Dar ramos de flores a las actrices, chinar al meritorio de dirección o calarse un sombrero del oeste con calaveras doradas. Ahora está de moda pasar la fiesta de fin de rodaje sacándose fotos en posturas porno para colgarlas en Facebook. Pero nada como el partidillo. Si quieren un día les invito.

Al lío.

Hemos tenido en estos días varios encuentros (llamarlos reuniones sería excesivo) de seguimiento del proyecto. Las cosas parecía que avanzaban con desesperante parsimonia hasta que de repente han alcanzado el punto se superar nuestras mejores previsiones. Esto es, la cosa ha dado un paso que no teníamos calculado hasta pasado el verano (en el mejor de los casos). Vamos, que el proyecto se ha elevado de las mesas de la empresa que les comenté y ha iniciado el vuelo hacía la cadena que siempre hemos imaginado como idónea para emitir el producto. No está mal. Nada mal.

Lo más sorprendente de todo es que el proyecto va dando los pasos que planeamos pero aún es hora que alguien de entre todas las personas que lo han tenido en sus manos y que le han dado un empujoncito, haga la más mínima crítica al contenido. Y no lo acabo de entender. Probablemente es la calma antes de la tormenta y en general me parece bien aunque reconozco que en los días en que la cosa está paralizada me alegraría oír alguna crítica sobre la que ponerme a trabajar. Algo que descalifique la trama principal o alguna de las otras, algo que cuestione algún personaje, alguna prevención sobre el peligro de tratar los temas que se tratan o de la manera que se tratan. Alguna acusación de exceso de radicalidad o de incoherencia, o lo que sea. Pero de momento no.

Por un lado creo que el proyecto impone. No es fácil descalificar algo que parece tan trabajado, pero eso nunca ha sido barrera para la incontinencia verbal de muchos. Así que creo que estamos teniendo suerte con quién nos estamos topando. Un saco enorme de suerte.

Ahora llegará  la cadena y seguramente me comeré esta entrada con patatas. Lo veremos.

El caso es que estamos dónde hace un año, pero no estamos solos. Siendo el proyecto el mismo, las circunstancias son muy diferentes.

Voy a pasar unos días a París con mis hijos, les cuento a la vuelta.