El presupuesto tiene unos 470 ítems repartidos en doce capítulos o grandes partidas. La repercusión de cada uno se calcula, según el caso, por tanto alzado (la composición de la música de cabecera por ej.), por capítulo (el sueldo del director por ej.) por mes (el alquiler de plató por ej.), por semana (el alquiler de furgonetas por ej.) o por día (el alquiler de la scorpio por ej.). Hay cosas de no tan cartesiana valoración como los gastos financieros o la repercusión de la seguridad social. El presupuesto reparte todo lo anterior en tres grandes apartados: pre-producción (preparación), producción (grabación) y post-producción (edición y recogidas). Con todos esos datos se obtiene un precio final y se divide por el número de capítulos de la temporada (trece en nuestro caso).  Repasar todos estos conceptos lleva su tiempo (la semana pasada, tres días a tutiplén) y te obliga a tomar una serie de decisiones que afectaran para bien o para mal pero intensamente el resultado final. Te obliga, por ejemplo, a decidir si un decorado será construido en plató o se grabará en una localización, sin tendrás caravana para los actores, los refuerzos de peluquería que vas a necesitar, los figurantes de que vas a poder disponer o las horas de sala de edición de efectos digitales que vas a pagar. Y todo eso sin tener escritos los trece guiones. Aún teniéndolos es enormemente complicado sin tener  elegido el casting ni poder contar con la ayuda de los jefes de equipo. Si han seguido el blog sabrán que en este terreno mis dos obsesiones principales son conseguir el mayor tiempo posible de preparación y de grabación (para conseguir una ratio de minutos-día lo más baja posible). Una serie que necesita muchos meses para grabarse tiene un coste muy elevado. De momento hemos reducido un mes de los previstos. ¿Cómo?. Hemos apostado por una segunda unidad que trabajará en paralelo  pero un treinta por ciento de los días de la primera. El problema de tener una segunda unidad a parte de las dificultades de combinar el trabajo de los actores es que si quieres dotarla de los mismos medios (en cuanto a personal y equipo) también sale muy cara. Otro de los temas fuertes en estas discusiones es decidir el número de horas de grabación diarios. Es evidente que ocho horas no serán suficientes y la cuestión es en cuánto se aumenta el sueldo del equipo para realizar diez horas (más una para comer) por ejemplo.

 

Las reuniones son tan espesas que cuando le llega el turno a decidir lo que vamos a gastar en fotocopias o en teléfono (una pasta por cierto) nos coge la risa floja (por lo inescrutable, claro).

 

Me gustaría destacar que a pesar de lo que gente que sólo conoce el negocio desde su baluarte pueda pensar, no hay ninguna partida del presupuesto sobrevalorada. En serio, hay poco dinero para todo, no sólo para lo tuyo.

                       

Eso sí, hay partidas que dan más rabia que otras. Les pongo un caso: Si la serie se acaba grabando definitivamente en Madrid (otro día les cuento sobre el tema) la partida de dietas, estancias y viajes de actores baja. Pero si la grabamos en Barcelona la debemos aumentar en función de cuántos actores madrileños haya. Cosas del centralismo.

 

Pues el caso es que llevamos tres días en que nos sentamos a la mesa con el firme propósito de reducir el presupuesto y al llegar el final de la jornada y habiendo tratado meticulosamente un número determinado de partidas, el presupuesto sube y por lo tanto seguimos en la parte más alta del gráfico del coste de las series,  justo encima de  la más cara. Si cogemos la versión más barata se producen desequilibrios e injusticias y desde luego es imposible mantener un ritmo de rodaje digno, lo que preludia, desde el punto de vista artístico, consecuencias  pavorosas.