Cuando empezamos el proyecto nació mi tercera hija, Carla. Hoy tiene ya dos años y bueno, cualquiera que tenga o haya tenido un hijo con esa edad sabe que no hay nada mejor en el mundo. Carla habla por los descosidos y sabe más que los ratones coloraos. Al llegar a casa me he sentado a su lado, me ha mirado muy seria y me ha espetado:

-Que et passa papa? Estàs preocupat?*

Les confieso que se me han caído un par de lágrimas negras en la arena, en la arena.

¿Qué esperaba? ¿Qué todo iba ser fácil? ¿Qué iba a funcionar a la primera? ¿Qué todo el mundo se iba a comportar con excelencia? Parece mentira.

Frenazo, alto, detención, pausa, descanso, espera, estancamiento, parada.

Así, en seco. Sin comerlo ni beberlo. Cuando todo parecía tan cerca.

La frustación que siento se agranda cuando me enfrento a la página de upload del blog. Ya les confensé una vez mi ingenuidad al pensar que podría hacer honor al subtítulo del blog “Crónica de uuna serie de tv desde el primer día”. Contar todo lo que ha pasado estas semanas con todo detalle, con nombres, apellidos, fechas y lugares me está vetado si pretendo algún día levantar el proyecto. Así que el blog es un bluf. Blog/bluf. Ya me disculpan.

¿Tirar la toalla?

De momento no. Hemos puesto demasiado esfuerzo, tiempo y dinero. Pero estamos tocados, no lo voy a negar.

*-?Qúe te pasa papa?, ¿Estás preocupado?